Muchas personas que conviven con alcohólicos o adictos acaban centrando su vida en intentar ayudarle, a veces a costa de un gran sacrificio personal.
Cuidan del enfermo cuando está intoxicado, se encargan de sus obligaciones, suavizan los momentos difíciles y ocultan sus errores.
Tratan de aparentar que todo va bien en casa, que su familia es “normal”. Sin embargo, a pesar de sus buenas intenciones, esta actitud no ayuda a luchar contra la dependencia, sino todo lo contrario. De esta manera, el enfermo no aprende a responsabilizarse de sus propios actos ni a tomar las riendas para solucionar sus problemas, y eso le hace sentirse peor consigo mismo y tener más excusas para continuar bebiendo o consumiendo. Por eso, a los familiares Co-dependientes también se les llama facilitadores del alcoholismo o la adicción.
Las personas Co-dependientes creen que su valía personal depende de su capacidad para controlar la conducta del enfermo y acaban sufriendo baja autoestima y gran malestar emocional por no ser capaces de hacerlo. Después de muchos años pierden la esperanza y piensan “Ya lo he intentado todo… ¿Qué más puedo hacer?”. Con frecuencia desarrollan trastornos de depresión y de ansiedad, o acaban abusando también del alcohol o de los tranquilizantes.
Se dice que estas personas sufren de Co-dependencia, por dos razones:
- Su vida acaba dependiendo de la del alcohólico o adicto y, en general, de la aprobación de los demás.
- Su comportamiento facilita la continuación de la dependencia del alcohólico o adicto.
El papel de Co-dependiente o facilitador es habitualmente asumido por las madres o las esposas de los alcohólicos o adictos, y a veces por los hijos mayores.
Los aficionados al cine podrán reconocer un ejemplo de comportamiento Co-dependiente masculino en el papel de Andy García en el personaje de marido de la alcohólica que representa Meg Ryan en la película “Cuando un hombre ama a una mujer”, o de Co-dependiente femenina en quien hace el papel de prostituta en la película Leaving Las Vegas. En ocasiones, hay hombres o mujeres que “aman demasiado”. Algunos autores defienden incluso la existencia del trastorno de personalidad Co-dependiente como una entidad diferenciada en la que se combinan síntomas de otros trastornos para formar un patrón de mecanismos adaptativos inmaduros que se basan en una excesiva dependencia de otra persona, habitualmente un bebedor excesivo u otro drogodependiente. La persona acaba organizando su vida alrededor del alcohólico o adicto para tratar de compensar o cubrir su comportamiento autodestructivo, facilitando que continúe su adicción, llegando a ser incapaz de regular su propia intimidad y de desarrollar un yo autónomo. También manifiestan una dependencia compulsiva de la aprobación de las demás personas para intentar encontrar seguridad, autoestima e identidad.
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